Nosotros
Jabones de Marsella hechos a mano en la Patagonia
Nuestra Historia
Cuatro generaciones de recetas familiares francesas
Nuestro abuelo, Auguste Ménard, empezó a elaborar jabones tras su desmovilización del ejército francés al finalizar la Primera Guerra Mundial. Las recetas que utilizamos hoy nacieron en aquella época y han pasado de generación en generación, conservando la sencillez y la calidad de los métodos tradicionales.
Cada lote se elabora en un caldero francés siguiendo el proceso artesanal original y se corta a mano. Por eso, cada barra es única: sus vetas, matices y marmolados naturales reflejan el carácter de una fabricación hecha con paciencia y cuidado.
Utilizamos únicamente ingredientes de origen natural: agua destilada, aceite de oliva, aceite de coco y aceites esenciales puros. No añadimos detergentes sintéticos, conservantes ni ingredientes innecesarios. El resultado son jabones suaves, respetuosos con las pieles más sensibles y completamente biodegradables.
Auguste aprendió el oficio de su madre en la finca familiar, en la campiña francesa. Hoy, encontramos la inspiración para continuar ese legado en la Patagonia: sus paisajes intactos, su agua pura y el aroma de sus lavandas nos recuerdan cada día los valores con los que comenzó esta historia.
Cada jabón es sometido a controles de calidad para garantizar un pH equilibrado. Además, trabajamos con productores argentinos independientes y utilizamos envases reciclables y compostables, porque creemos que el respeto por la piel debe ir de la mano del respeto por la naturaleza.





